La salud mental y emocional de las criaturas de 2 a 6 años

La semana pasada os hablábamos de la salud emocional y mental de los niños y niñas menores de dos años, y os explicábamos que existe evidencia de que el periodo de los 0 hasta los 3 años es una época clave para el desarrollo infantil. Aun así, esta etapa esencial del desarrollo se podría alargar hasta los 6 años, puesto que durante la primera infancia es cuando hay un mayor desarrollo del sistema nervioso (neurodesarrollo) y de la plasticidad neuronal.
Ahora bien, ¿qué significa disfrutar de una buena salud mental durante la infancia? Las expertas de TreaSureFamily lo definen así:
- Poder alcanzar los indicadores del desarrollo relevantes para cada edad.
- Poder alcanzar los indicadores emocionales.
- Aprender destrezas sociales saludables.
- Tener una autorregulación y gestión emocional para hacer frente a los problemas que puedan presentarse.
“Los niños que tienen una buena salud mental, tienen una buena calidad de vida, y pueden crecer sanos y felices tanto en casa, como en la escuela, como en su comunidad.”
De forma ocasional, los niños pueden presentar temores, preocupaciones o dificultades en el comportamiento. Para poder reconocer cuándo estamos ante un desajuste o un problema que afecta a la salud mental del niño o niña, nos tenemos que fijar en las características de sus emociones. Si detectamos que una emoción tiene una intensidad, duración o frecuencia por encima de lo que consideramos normal e interfiere en su vida cotidiana, es que hay un problema.
Hay que destacar que es normal que, a medida que los niños van creciente, se produzcan de vez en cuando situaciones de desbordamiento afectivo, especialmente a partir de los 2 años y medio. Es en esta etapa cuando pueden aparecer los enojos y las rabietas o pataletas.
Las rabietas o pataletas son un conjunto de actuaciones y manifestaciones tanto emocionales como físicas que realiza un niño para expresar su frustración y rabia. Estas manifestaciones suelen ir acompañadas de llantos, gritos, tirarse al suelo, dar patadas, salir corriendo o conductas oposicionistas ante el contacto con sus cuidadores.
La rabia es una de las emociones que más cuesta gestionar a los más pequeños y también a sus padres y madres. A menudo, las pataletas son uno de los motivos de consulta más frecuentes en las consultas de psicología infantil.
¿Qué podemos hacer ante una pataleta?
Mientras dure la pataleta, acompañadle:
- Permitid que exprese la emoción de rabia.
- Recordad que el niño o niña todavía no controla ni su emoción ni su conducta.
- Si se deja, abrazadle.
- Tened paciencia: a veces lo único que podemos hacer es esperar a que le pase.
- Aseguraos de que no se haga daño con nada ni pueda hacer daño a los demás.
Después de la pataleta, ayudadle a pensar:
- Continuad mostrándoos cariñosos.
- No os lo toméis como algo personal.
- Poned palabras a la emoción que ha experimentado.
- Mostradle otras maneras de expresar esta emoción.
Fomentad su salud mental:
- Tejiendo vínculos afectivos sanos, protectores y estables.
- Poniendo palabras a las emociones que puede estar sintiendo el infante para ayudarle a entender lo que experimenta y poder regularse mejor.
- Anticipad aquello que haréis o que le pasará al niño, especialmente lo que supone una novedad o cambios de rutinas.
- Ofrecedle oportunidades para fomentar la curiosidad, la estimulación, apoyo y oportunidades de aprendizaje.
- Haced actividades o deportes al aire libre tanto como os sea posible.
- Compartid actividades conjuntas y disfrutad de tiempo de calidad en familia.
- Facilitad que disfrute de tiempo de calidad con otros niños de su edad.
- Asegurad un ambiente familiar libre de violencia física, verbal y emocional.
Si queréis más información o tenéis dudas sobre cómo gestionar vuestro caso en concreto, recordad que en TreaSureFamily App podéis acceder a más información y consultas virtuales con nuestras expertas en pequeña infancia, además de un amplio abanico de recursos para la crianza.